Jugar con los ojos vendados

Hemos intentado de muchas maneras describir y comprender los procesos que se dan en la organización cuando aún no nos comprendemos a nosotros mismos. En teoría de sistemas se dice que un sistema formado por sistemas complejos es, por extensión, complejo. La organización es un sistema formado por sistemas complejos, las personas, intentar definirlo como si fueran simples piezas de maquinaria tiene un límite.

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Foto de Johnny Gutierrez obtenida de Pixabay

Taylor tenía razón, sus teorías sobre la segmentación de las tareas mejoran la productividad, pero todo tiene un límite. Taylor observaba la organización como un conjunto de procesos que estandarizar, compartimentar y mejorar, pero la organización va mucho más allá. Taylor tocó el límite de la dimensión humana y ahí surgió el primer aviso, la alienación. El problema es que sus ideas siguen siendo válidas. Nunca dejaron de serlo. Sólo que se desvela una nueva capa dentro de esta complejidad que cambia las reglas del juego.

Y poco a poco vamos descubriendo como la organización es un sistema de muchas dimensiones y que cada uno de ellas es, a su vez, compleja por sí misma, y que a la vez, se interrelacionan unas a otras. Y dentro de esta multidimensionalidad seguimos decididos a describirlo, a compartimentarlo, a segmentarlo para seguir mejorando su productividad. Seguimos fieles a la idea de Taylor, sólo que le hemos cambiado el foco, el nombre, hemos hecho matices, la hemos maquillado, pero la idea subyace invariante. ¿Cómo ser más productivos?

Otra de esas ideas en las que nos movemos es la de que existe una única dimensión de crecimiento. La organización está para crecer en su cuenta de resultados. Y se acabó. No hay discusión. Este es el fin último de la empresa. Desde el autónomo hasta el grupo empresarial, todo movimiento que se realiza es en pos de este único fin, mejorar su beneficio económico periodo a periodo. Siempre más, siempre mejor. En este sentido podríamos decir que somos seres unidimensionales, como hormigas que se desplazan en un fino hilo, sólo pueden ir hacia adelante, ni tan siquiera pueden darse la vuelta, porque si lo hacen corren el riesgo de caer al vacío, a lo desconocido. La realidad es muy distinta, crecer en una dimensión puede significar decrecer en otras, por ejemplo, si sostenemos un cuadrado de una tela elástica y lo estiramos en una dirección, su sección transversal se reducirá. Si crecemos en la dimensión económica, ¿a costa de qué lo hacemos?

La organización es un sistema complejo, multidimensional dentro de otros sistemas complejos multidimensionales con los que está en íntima relación, pero no es un sistema infinito, tiene límites al igual que los sistemas a los que pertenece. A veces no comprendemos estos límites, no comprendemos que una organización está dentro de un entorno natural, social, político y que se afectan mutuamente.

Así que tenemos un conjunto de elementos finitos donde cada uno forma un sistema por sí mismo, dentro de otros sistemas o en relación con ellos, y cuyas reglas se estructuran en diferentes dimensiones y ¿aún crees que existe una receta que te va a decir cómo hacerlo mejor? ¿Aún crees que siempre van a salir las cosas como tú quieres?

Es como jugar al Jenga, la próxima pieza que toques puede hacer caer la torre, solo que estás jugando con los ojos vendados y con un revólver apuntado en tu nuca.