Autogestión, un juego de niñ@s

“Sea usted mismo y observe a los niños cuidadosamente cuando puedan ser lo que realmente son. Mire, y no haga demandas. Porque no forzará a un niño vivo e impulsivo a volverse fresco, tranquilo y sereno. El desconfiado y taciturno, no se volverá franco y hablador. El ambicioso y obstinado, no será gentil y sumiso.” Janusz Korczak

El Doctor Korczak fue un innovador pedagogo polaco, nacido en Varsovia y asesinado en el campo de exterminio de Treblinka. Conocido por partir hacia el campo de exterminio de la mano de los niñ@s del orfanato que el mismo dirigía. Korczak puso en prácticas ideas innovadoras en cuanto a la educación de la infancia, una de ellas era que sus orfanatos eran espacios autogobernados entre los adultos y los niñ@s, basándose en una serie de principios sencillo de reconocimiento mutuo, respeto y responsabilidad entre otro.

Los 4 aspectos que me resultan más interesante de estos espacios autogobernados es que:

1 Fomentaban la creatividad dada la libertad de expresión y realización de todos los que en el convivían.

2 Fomentaban la responsabilidad tanto individual como por las demás personas.

3 Atendían a la comunicación en sus diferentes formas como parte fundamental para la cohesión grupal.

4 Fomentaban el autodesarrollo y la construcción de la autoestima.

La mayoría de nuestras experiencias educativas distan mucho de la visión de Korczak, también es cierto que cada día son más comunes, y nunca es tarde para incorporar algunas de ellas en nuestras organizaciones.

El reconocimiento del individuo, responsabilidad y respeto.

Para Korczak cada niñ@ es igual que un adulto en cuanto que los consideraba personas con la única diferencia que el adulto tenía experiencias que el niñ@ aún no había alcanzado, así todos tenían los mismos derechos y todos tenían la capacidad de aportar desde su propia singularidad.

Junto con este reconocimiento iba también asociada una responsabilidad individual, en este caso adecuada a las competencias de cada uno. Es decir, no era equitativo esperar lo mismo de un niñ@ que de un adulto.

La manera de concretar estos vínculos era a través de un contrato social, un acuerdo en el que participaban todas las partes interesadas y que por tanto reconocía las necesidades individuales. Idea que es similar al acuerdo de entendimiento que utiliza MorningStar o la propuesta del contrato psicológico en las organizaciones.

Derecho al error

Otro aspecto interesante del reconocimiento del individuo era el derecho a equivocarse, a cometer errores. La propuesta educativa de Korczak se basaba en la experimentación, para él la educación era un experimento. Actualmente tenemos la capacidad de aprender ideas fácilmente pero nos cuesta más aprender de las experiencias. Korczak abogaba por la capacidad del individuo de experimentar y obtener sus propias conclusiones, así poder predecir las causas de sus actos y responsabilizarse de ellos. Desde esta perspectiva, los espacios educativos de Korczak promovían la creatividad del individuo.

La función de las normas

Un aspecto interesante de hasta donde se llevaba la función pedagógica del error era los tribunales. En los orfanatos existía la función del tribunal, pero lejos de lo que pudiéramos pensar su función no era amonestadora sino que promovían la relación grupal enfocándose en encontrar soluciones, más cercano a la mediación social que a un tribunal jurídico.

Que se promoviera el aprendizaje por encima del castigo no quiere decir que no hubiera normas. Korczak reconocía el papel educativo de las normas como elemento regulador. De hecho, en la construcción de un grupo que deberá funcionar de manera cohesionada durante un periodo de tiempo es necesario establecer algunos principios de coexistencia.

Para Korczak el autogobierno real tenía que ver con la capacidad de todos los miembros de objetar las normas y proponer nuevas siempre y cuando estas mejoraran la relación comunitaria, para ello era importante que todo el mundo conociera el funcionamiento del grupo.

La comunicación como eje vertebrador

Los aspectos vinculados a la comunicación estaban presentes continuamente, tanto en su versión formal como periódicos, carteleras, buzones, parlamentos o tribunales como en su versión informal, por ejemplo, a cada niñ@ recién llegado al orfanato se le asignaba un tutor que era un niñ@ de mayor edad, que lo acompañaría durante los tres primeros meses y sería responsable de enseñarle el funcionamiento de la comunidad, así como de garantizar que se sintiera cómodo. Un método que bien sería aplicable al onboarding que realizan algunas empresas pero ya no por parte del departamento de RRHH sino por parte de cualquier miembro de la organización.

Dentro de la casuística socio-política en la que se encontraban, Korczak consiguió crear auténticos espacios de auto-aprendizaje y sentar las bases del desarrollo social del individuo. En la distancia los observo como oasis en un mundo en el que prevalecía el orden y la disciplina militares, la ausencia de derechos y la muerte como castigos. Otra de las ideas geniales de Korczak era la de la “Sala Tranquila”, reconociendo el derecho del individuo a desconectar del grupo y descansar del entorno, que bien podríamos extrapolarlo al derecho actual a la desconexión digital del trabajo…A más de un@ nos vendría bien disponer ahora de una “Sala Tranquila” ya fuera en casa o en el trabajo.

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Janusz_Korczak#Pedagogo

http://internetdocente.blogspot.com/2016/08/no-olviden-janusz-korczak.html

http://archivodeinalbis.blogspot.com/2020/06/la-republica-de-ninos-de-janusz-korczak.html

Artículo: La pedagogía de Janusz Korczak y los métodos de trabajo participativo
con los niños por sus derechos humanos. Urszula Markowska-Manista; Dominika Magdalena Zakrzewska-Oledzka. ISSN: 2531-0720 Ediciones Complutense

Mientras tanto: ¿Dónde estás tú?

Más dinámic@, más ágil, más horizontal, más cooperativ@, más ambicios@, más alt@, más delgad@, más list@, más solidari@, más buen@. Menos tú.

Durante los últimos días he tenido una revelación mística, una vivencia en la que me he dado cuenta de algo que me ha estado perturbando durante muchos años, quizás desde mi propio nacimiento. No, no ha sido rezando, ni meditando, ni dada por el estilo, ha sido tumbado en el sofá mirando el cielo por la ventana, dándome un respiro entre estas semanas que están siendo muy entretenidas para todos.

¿De qué se trata?

Usaré Linkedin como ejemplo. En mi feed de Linkedin aparecen con frecuencia posts y comentarios con mensajes del tipo: “Sé más ágil”. “Ten más éxito”. “No caigas en las trampas como otros”. Obviamente, acompañados de la solución del momento. Sí, yo también lo he hecho, lo reconozco. También me queda muy cercano el mundo terapéutico, ellos ya no usan tanto Linkedin, pero si Instagram, Facebook y newsletters propias. Bombardeos constantes de cómo tienes que ser. Empezaba a oler mal, me preguntaba qué estaba pasando. ¿Cómo es posible que nos pasemos la vida diciéndoles a los otros cómo tienen que ser? Y, en el campo que me toca, que eso que tienen que ser vaya cambiando cada cierto tiempo, como cambian los colores de moda de una temporada a otra.

Pues bien, en este descanso místico rascándome la barriga en el sofá y mirando por la ventana, el foco cambió. ¿Cómo que los otros me dicen lo que tengo que hacer? ¿Dónde estoy yo ahí? Y apareció la revelación.

¿Dónde estoy yo ahí?

Es cierto que llevo mucho tiempo dándole vueltas a la necesidad constante de reconocimiento y como éste mueve prácticamente todas nuestras acciones. Así que no penséis que esto es obra divina, ni generación espontánea…

¿Dónde estoy yo ahí?

Traed a vuestra mente a una persona a la que veneréis, un/a maestro/a, una madre, un padre, un/a amigo/a sabio un personaje ficticio. Alguien a quién sabéis que sus palabras son pura expresión de verdad, hasta el punto que en algún momento de nuestra historia, dejamos de cuestionarl@.

¿Dónde estoy yo ahí?

No se trata de quien sabe, se trata de que, para que yo te pueda venerar, me tengo que colocar por debajo de ti, me tengo que hacer pequeño y así merecedor de ti. Para que pueda seguirte como maestro, necesito ser alumno, es decir no saber.

Y no son sólo personas, también son ideas. Desde nuestra infancia escuchamos cosas como: “Tienes que portarte bien, tienes que estudiar más, tienes que hacer más deporte”. Ideas que luego trasladamos a nuestra vida adulta en forma de autoexigencia: “Para poder ascender tengo que hacer un MBA, tengo que aprender idiomas, para poder merecer más sueldo, tengo que ganar más experiencia.” ¿La verdad? Nunca es suficiente.

El fumador siempre piensa que a él, el tabaco no le afecta (lo digo como exfumador). La persona maltratada siempre va a justificar en algún momento a la persona que maltrata. Mecanismos de disonancia cognitiva, pero al margen de las ideas, podemos decir que nos creemos nuestras propias mentiras.

Y nosotros, somos nuestros peores maltratadores, nos bombardeamos constantemente con ideas de cómo debemos ser. Seguro que ahora ya piensas en qué solución te voy a dar. Ves olvidándote de recetas, es más sencillo. Olvídate de todo lo que has leído y haz lo que te apetezca, lo que realmente sientas, desde que pones los pies fuera de la cama hasta que te acuestas.

Pero, entonces…eso es vanidad, eso es ser insolidario…así no se puede vivir.

Eso es ser responsable, tomar conciencia de nuestras acciones, madurar. La vanidad, la solidaridad sólo nos dicen cómo tenemos que ser. Ideas, y como tal nos alejan de lo que realmente somos. ¿Pienso, luego existo? o ¿Siento, luego hago? Descartes era filósofo, no tenía la verdad absoluta, solo planteó una idea y se la compramos, como compramos constantemente infinidad de soluciones a problemas que no existen.

Y si ves que lo que digo no te llega, si llegados a este punto no te sientes convencido,  tienes que saber que no era mi intención. Sólo te propongo reconocerte a ti mismo. Cuando dejes de torturarte, dejarás de hacerlo con los demás. Pero ya te he dicho, sólo es una idea, no la compres.

PD: Tengo la suerte de compartir mi vida con alguien que me permite conocerme cada día un poco mejor y también forma parte de esta historia. Gracias.