El ser humano es…AUTOORGANIZADO

Estos días, más que nunca se hace evidente la capacidad de las personas para construir un presente y un futuro en común. Cada día recibimos ejemplos de humanidad que mantienen viva la esperanza en que, quizás, si que hay un futuro por delante.

Desde que empezó esta crisis pandémica que ha provocado un parón de actividad a nivel internacional, muchas son las organizaciones que han tenido que repensar su funcionamiento y encontrar nuevas maneras de trabajar, ahora en remoto, para poder mantener su actividad.

La gestión de los equipos en remoto se hace complicada con el paradigma actual de trabajo y, algunas personas están sufriendo en sus propias carnes lo que implica querer trabajar igual desde casa, que en el centro de trabajo, y otras, seguramente, están descubriendo que sus tareas no son tan imprescindibles como ellas creían.

La situación actual nos propone nuevos retos, pero lejos de criticar, cosa que haría habitualmente, me gustaría poner en valor algunas reacciones que han surgido de manera espontánea y que nos dan una nueva visión.

(Sólo son algunos ejemplos y he evitado poner las referencias porque la mayoría son noticias que hemos estado recibiendo en nuestros móviles durante estos días)

El ser humano es AGRADECIDO:

De la manera más sencilla posible y gracias al soporte de las telecomunicaciones, se genera un movimiento espontáneo para agradecer a los sanitarios su labor. Llevamos más de 2 semanas de confinamiento y la gente continua saliendo puntualmente a sus ventanas y balcones para mostrar su apoyo a los profesionales de la salud.

Los sanitarios, a su vez, responden con el mismo agradecimiento al movimiento en videos que circulan de móvil en móvil tan rápido como éste coronavirus.

El ser humano es SOLIDARIO:

En Twitter empiezan a aparecer carteles de comunidades de viviendas donde personas se ofrecen de manera altruista a ayudar a sus vecinos. Personas con su máquina de coser se ponen a fabricar mascarillas desde sus casas o desde sus talleres, como lo ha hecho el sindicato de manteros de Barcelona.

Estudiantes de medicina y enfermería se vuelcan como voluntarios para dar soporte a sus colegas en esas interminables jornadas de trabajo.

Hoteles alojando pacientes, fábricas de automoción fabricando respiradores, empresas de deporte facilitando su material…

Cada día recibo un ejemplo más de los movimientos altruistas que están apareciendo, porque en este barco vamos tod@s.

El ser humano es CREATIVO:

En Italia, en medio del confinamiento se canta a coro para alegrar la situación. Cada uno desde su balcón, pero todos al mismo ritmo.

En Twitter y grupos de Whatsapp se empiezan a compartir ideas para pasar de la mejor manera este tiempo de confinamiento…sobre todo para los más pequeños.

Algunos personajes famosos, utilizan las redes para amenizar el paso del tiempo con juegos interactivos.

El ser humano es RESPONSABLE:

Las ciudades quedan prácticamente desiertas para evitar contagios, muchos personajes famosos, conscientes de su impacto mediático, se unen a la campaña #quedateencasa poniendo su granito de arena a la causa.

Pero sobretodo, miles de personas continúan trabajando desde casa, manteniendo la maquinaria que les da de comer, aun sabiendo que ahora no tienen a nadie detrás vigilantes, y que muchos de los mecanismos de control ya no funcionan, por ejemplo los relojes de marcaje, aun así, asumen sus responsabilidad diaria porque son profesionales.

Y después de todo esto me pregunto. ¿Es necesario tantos mecanismos de control en las organizaciones? ¿Es necesaria tanta desconfianza? ¿Son necesarios tantos protocolos y procedimientos? O ¿realmente hay algo que hace que el ser humano se organice de manera natural, que cumpla su función más allá del control que se pueda ejercer sobre su tarea?

¿Qué no somos capaces de hacer?